São Luis: La isla del amor

“El mejor patrimonio de los pueblos es su gente” (Anónimo)

En Europa son muy conocidas Belem, Fortaleza o Recife en la costa del nordeste brasileño, pero apenas se conoce São Luis, a pesar de que esta ciudad, capital del estado de Maranhão, con casi un millón de habitantes, fundada por los franceses y bautizada así en honor a Luís XIII, rey de Francia, es Patrimonio de la Humanidad, mérito debido al maravilloso centro antiguo que posee, herencia portuguesa compuesta por alrededor de 3500 “prédios”, nobles casas de los siglos XVIII y XIX, decoradas con azulejos, generalmente de dos o tres plantas, de las que se han restaurado medio millar gracias al denominado proyecto Reviver, sin duda el más importante conjunto histórico-artístico de Brasil.

São Luis do MaranhãoEn esa época, la ciudad vivió sus años dorados, enriquecida por el cultivo del algodón, que Brasil exportaba a Europa, especialmente durante la guerra de Secesión norteamericana. Fue conocida entonces como la Atenas brasileña, debido al gran número de escritores y poetas oriundos de la zona, donde todavía hoy se habla el portugués más puro de todo el país.

Allí se levantó el segundo teatro de Brasil, hoy restaurado, (Teatro Artur Azevedo) y São Luis llegó a ser la tercera ciudad brasileña después de Río y Bahía. La abolición de la esclavitud la arruinó, a pesar de un repunte en el primer tercio del siglo XX, en que se fundaron fábricas textiles, que demasiado pronto dejaron de ser rentables.

Playa de JericoacoaráSão Luis está situada en una isla dos grados debajo del ecuador. El estado de Maranhão posee el segundo mayor litoral brasileño con paraísos maravillosos prácticamente vírgenes como el Parque Natural de los Lençois Maranhenses, en donde la conjunción de lagunas límpidas entre azules y verdes con dunas cambiantes producen paisajes que no parecen de este mundo y que se puede admirar en el espléndido libro de fotografías de Meireles Jr., el delta de Parnaíba, el tercer mayor delta oceánico del mundo, con 77 islas, grandioso santuario de la naturaleza y más de 600 km de playas como Ponta d’Areia o Calhau, que recuerda en su tranquilidad las costas mediterráneas hace medio siglo.

Dentro de unos años estarán llenas de hoteles y turistas de todo el mundo descansarán en ellas. También el viajero que tenga la fortuna de disfrutar estos parajes no debe olvidar que. muy cerca, en el vecino estado de Ceará, se encuentra la mítica playa de Jericoacoará, considerada por el “Washington Post Magazine” como una de las 10 mejores playas del mundo, en donde ver la puesta de sol desde lo alto de una duna es un espectáculo indescriptible.

ReviverSão Luis hoy es el perfecto ejemplo de la mezcla de razas, indígena, africana y europea que enriquece el joven estado brasileño, proporcionándole una riqueza cultural asombrosa tanto por la cantidad como por la variedad de sus expresiones artísticas. Naturalmente, una de las formas de expresión del pueblo maranhense es su gastronomía, su exótica culinaria basada, especialmente en los productos del mar y en los increíbles frutos tropicales que se producen en toda la zona.

Platos típicos nordestinosLa abundancia de sus comidas es tal que el Búho no puede dejar de contaros su experiencia. En una ocasión, recién llegado a São Luis, desconocedor aún de las costumbres locales, el Búho fué a comer al restaurante Maracangalha en la avenida Litorânea, en plena playa de Calhau. Único cliente, por llegar muy tarde, pidió unos camarões (langostinos) al Rey David. Mientras llegaban se entretuvo con unas estupendas empanadillas de carne aderezadas con una salsa picante ligeramente dulce, mientras bebía una deliciosa cerveza brasileña Brahma, bien fresquita en una especie de funda que la mantenía a la temperatura adecuada. Tras una corta espera, ve con asombro como llegan dos camareros con fuentes en ambas manos y empiezan a desplegar en la mesa además de los langostinos, unas dos docenas de considerable tamaño con su salsa, una especie de besamel, las guarniciones, a saber, yuca frita, batatas, faropa (harina de mandioca pasada por mantequilla), arroz blanco y el especialísimo arroz de cuxá, elaborado a partir de la vinagreira o azedinha, verdura originaria de Africa, aderezado con camarón seco, cebolla, tomate, pimiento, gengibre y sésamo. Espantado ante las inmensas cantidades, el Búho hizo lo que pudo, pagó la cuenta, apenas 64 reales, (20 euros al cambio) y se retiró prudentemente.

São José de RibamarDespués de consultar con unos residentes, se enteró de que, normalmente, en los restaurantes del norte, las raciones son siempre para dos, así que al día siguiente reincidió en el mismo Maracangalha y, con suficiencia, leyó la carta y eligió esta vez una “carne-de-sol”, especialidad nordestina consistente en carne bovina que en primer lugar se sala y posteriormente se seca al sol, permaneciendo el interior fresco y que luego se sirve a la brasa proporcionando un sabor peculiar y muy agradable. Al hacer el pedido, le dijo claramente al camarero que quería una ración sólo para una persona y mientras esperaba volvió a gozar del espléndido aperitivo de las empanadillas con su salsa picante y dulzona, comprobando que estaba hecha a partir de pimiento y algo de miel. Al cabo de un rato, aparecen dos camareros, de nuevo con las manos llenas de fuentes y además de la carne-de-sol vuelven las mismas fuentes con las guarniciones. “Pero yo he pedido sólo para uno”, protestó el Búho y la respuesta del camarero fue: “Esto es sólo para uno”, zanjando así la reclamación. Completamente vencido, el Búho de nuevo procuró salir con la cabeza alta, comiendo hasta reventar y tras pagar 29 reales (12 €) abandonó el restaurante jurando “Jamás volveré a comer sólo en Brasil”, lo que cumplió a rajatabla.

En esas otras comidas, el Búho pudo probar otras especialidades como el pastel de caranguejo, el pez piedra y especialmente los exquisitos postres hechos a base de cremas de frutas de la región, como el cupuaçu (cacao blanco) y el bacuri.

De todas formas, lo mejor del norte de Brasil es el carácter de sus gentes, cariñosas, hospitalarias y las más generosas del mundo, que abrumaron al viajero con sus regalos y atenciones.

Amigos de MaranhãoPor ello, quisiera dar aquí las gracias a Raimundo Nonato, que fue a buscar al Búho al hotel para enseñarle como disfrutan los ludovicenses en sus arraiales (plazas donde celebran fiestas, bailes y romerías), Nirka, simpática cubana reconvertida en brasileña, que lo guió al principio, a Gilda y su pequeña hija que le desvelaron los secretos de la cultura popular maranhense, a José Pinheiro y muy especialmente a Alexandra y Alfredo (y Mª Paulo) que me abrumaron con su amistad y con sus obsequios, como la música y la camiseta del Boixinho Barrica o el libro de fotos de Meireles Jr. y me hicieron parte de su familia, a Cecília y George que le regalaron un maravilloso licor de jenipapo, fruta tropical, que milagrosamente todavía no terminó de beberse y que de nuevo estas noches saboreó el Búho mientras recordaba esos días con saudade y pensaba que ya no falta mucho para los festejos juninos, la época del Bumba-Meu-Boi, pero de ello hablaremos otro día.

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~ por El Búho Sibarita en 14 diciembre 2009.

4 comentarios to “São Luis: La isla del amor”

  1. ¿Mariscos y pescados respondían a las expectativas de su aspecto o defraudaba el sabor?

    ¿Habrá más viaje por Brasil? Ha llovido mucho desde Tristes Trópicos…

    • El sabor era totalmente auténtico, muy diferente de lo que había probado hasta entonces. En cuanto a volver a Brasil, en todo momento estoy preparado, viajo siempre ligero de equipaje, solo hace falta que surja la oportunidad y a volar.

  2. Me gustó el artículo. Creo que el Buho me gusta más en artículos de esta tipo, en los que deja traslucir algún tipo de sentimiento íntimo. Y no quiero desmerecer con esto la calidad de otros artículos, seguramente mucho más ilustrados y didácticos, muy bien elaborados y mejor documentados. Pero insisto, me gusta más este Buho, mucho mas cercano y humano. Asi que enhorabuena y muchas gracias por compartir tus experiencias y conocimientos

    • Al Búho, como a todo el mundo, le cuesta bastante dejarse ver por dentro, pero siempre intenta contar todo con sinceridad y pasión. En todo caso, está de acuerdo contigo en que las experiencias vividas son mucho más interesantes que los temas generales.

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