Vinos de Portugal

•30 noviembre 2009 • 1 comentario

Durante años los vinos de Portugal para un aficionado español fueron los maravillosos Oportos y Madeiras en vinos generosos y los refrescantes vinhos verdes del norte del país en vinos de mesa. Alguno más entendido señalaba los vinos de Dão como equivalentes a los Rioja españoles. Y para de contar, lo demás no valía la pena. Y sin embargo ahora hay una verdadera explosión de vinos fantásticos en todo Portugal. La mejora de las técnicas de vinificación, unida a la enorme variedad de uvas que se han conservado a lo largo y ancho de nuestro vecino han producido esos vinos que se han ganado el respeto de los catadores de todo el mundo.

En este breve artículo y ante la imposibilidad de abordar en su totalidad esa variedad inmensa de vinos que componen la producción portuguesa haremos, como se hace en los restaurantes para conocer las habilidades del chef, un menú-degustación. Sólo que en este caso, será un menú solo de vinos, no de platos elaborados. Un menú que nos permita dar un vistazo a la actualidad vinícola lusa. Beberemos de todo, amigos y amigas, probaremos blancos y tintos, secos y dulces, vinos asequibles y de alto precio, conocidos e ilustres desconocidos.

Mapa vinícola de PortugalPero antes de empezar con el menú, algunas cifras. Portugal es el décimo productor de vino del mundo, con 7 millones de Hl/año, un cuarto de millón de hectáreas de viñedos, pertenecientes a casi trescientas variedades distintas de uva, agrupadas en 23 DOC (Denominación de Origen Controlada), además de varias IPR (Indicación de Procedencia Reglamentada) y vinos regionales equivalentes a los españoles Vinos de la Tierra. Lo más notable de estos datos es ese inmenso número de castas, de tipos de uva diferentes, tan lejos de la actual unificación que ha producido la moda, que hace que proliferen por todas partes los vinos varietales de cabernet sauvignon, syrah o merlot, por separado o mezclados entre sí hasta la hemofilia. En Portugal tenemos la reserva vinícola de Occidente, uvas como la famosa touriga nacional, la baga, (la más plantada del país), la roriz (tempranillo portuguesa), arinto, espadeiro, douradinha, otras con nombres llamativos como bastardo, periquita o rabo de ovelha. Mientras en otros confines se arrancaban las uvas autóctonas para plantar las uvas globalizadoras, uniformadas que citábamos antes, en nuestro vecino, por unas u otras razones se mantuvo vivo ese tesoro enológico que ahora permite elaborar vinos con personalidad propia. Y no nos olvidemos de los terroir, de los suelos tan variables por composición o por climatología. O por su orografía, como esas terrazas colgadas sobre el Duero.

Con estos preparativos ya se nos ha abierto el apetito, así que empecemos sin   tardanza con nuestra degustación de vinos portugueses. Como entrada qué mejor que el más famoso de los espumantes lusos, un Super Reserva Bruto (brut) de “Caves da Raposeira”, para brindar ya desde el inicio de nuestro gozoso recorrido enófilo por el éxito de la misión. Sólo esta bodega elabora cerca de tres millones de garrafas (botellas) de espumantes que se consumen como en España los cavas, principalmente en Navidad, pero que deberían ser bebidos en cualquier época del año y son especialmente recomendados para los calurosos veranos. Pertenecen a la DO de Távora-Varosa y se elaboran en la ciudad de Lamego. Esta garrafeira está elaborada con Malvasía Fina y Cerceal Branco y sus deliciosas notas avainilladas y sus finas burbujas nos incitan a continuar la fiesta gastronómica.

Palacio da BrejoeiraA continuación, un  fresco blanco Palacio da Brejoeira, procedente de Monção, villa limítrofe con la gallega provincia de Ourense, pero al sur del padre Miño, un vino donde la perfumada Alvarinho nos muestra su amplia gama de aromas frutales hasta embriagarnos de placer. Los Alvarinhos portugueses, primos de sus vecinos gallegos, se encuadran dentro de los vinhos verdes, pero por sus cualidades son los ricos de la familia, los aristócratas, con estudios, envidiados por todos. Así es este vino, caro pero que nos corresponde de sobra satisfaciendo nuestros sentidos de manera incomparable.

BucelasPodemos dar un salto en el mapa y continuar con un buen blanco de Bucelas, elaborada con arinto, que por decreto debe ser al menos las tres cuartas partes en esta DO, por ejemplo un Morgado de Santa Catherina, suave en boca, pero con buena acidez y toques tostados y minerales. Y no olvidemos los toques de vainilla que dejaron la estancia en barricas nuevas de roble francés. Se luce con este vino la Companhia das Quintas. Esta bodega produce también otros estupendos vinos de Bucelas como Quinta da Romeira (sin que sirva de precedente resulta recomendable el que elabora a partir de la pareja de hecho formada por arinto y chardonnay) y Prova Régia.

Es hora ya de pasarnos a lo tintos. Sin más esperas, aparece en nuestra mesa un vino de Dão como Pape 2003 de la bodega Alvaro Castro, pleno, potente y fino a la vez, de aromas intensos que permanecen en la boca, mejor dicho en la nariz, largo tiempo. Tendríamos que definir una nueva unidad de tiempo para poder detallar estos retronasales que solo los grandes vinos nos ofrecen. La DO de Dão ha pasado por muchas vicisitudes, de ser la región de los grandes vinos maduros, pasó a ser minusvalorada ante los inmensos vinos del Douro y parece que ahora vuelve a resurgir con el empuje de algunos productores como el citado Alvaro Castro y otros.

Si antes bebimos un Bucelas, de la zona lisboeta, no puede faltar ahora otro vino de las proximidades de la capital, a medio camino entre la vieja Lisboa y la maravillosa Sintra, probablemente una de las más hermosas ciudades del mundo, donde los más bellos palacios surgen de la floresta, un Chitas de Colares, ese vino mítico que resistió el ataque de la filoxera, porque sus raíces están a dos metros bajo tierra, en terreno arenoso donde el maldito bicho no puede llegar, elaborado con uva ramisco que nos dejará en el recuerdo esos sabores inolvidables, tan distintos a cualquier otro vino catado. ¿Será la cercanía del mar?

BatutaQuinta do Vale MeãoY ahora estamos ante palabras mayores, ¿Qué tinto del Douro nos hará ascender a los cielos? Es difícil elegir, son tantos los pretendientes, necesitaríamos la sabiduría de Salomón para no errar en nuestra decisión. Para limitar el posible yerro os propongo, no uno sino una terna. El primero, Batuta de Niepoort Vinhos, elaborado por Dirk Niepoort se convirtió en un mito desde su salida al mercado. Parecía imposible superar Redoma, el éxito anterior de la bodega y sin embargo ahí está. Caro, es verdad, pero cosechar uvas en el Douro nunca puede ser barato y si no ir a ver las escarpadas terrazas sobre el río y luego hablemos. El segundo Quinta do Vale Meão, de Fernando Olazábal & Filhos, tan lleno de fruto, tan intenso, que no tenemos adjetivos para describirlo. ChryseiaY para cerrar la terna el Chryseaia, oh my God!, que dirán en USA los afortunados que se beben este néctar divino, estandarte de Prats & Symington. Si el médico os recomienda que limitéis las emociones fuertes, conformaros con Post Scriptum de la misma bodega. Pero tener la paciencia de dejarlo envejecer en bodega hasta que los taninos se domestiquen y la acidez quede bien integrada.

Moscatel de SétubalY para terminar, olvidémonos por una vez de Oporto y Madeira, que eso requiere artículos específicos y cerremos nuestro menú-degustación con un  Moscatel de Setúbal. Ya que hoy estamos tirando la casa por la ventana bebamos la Reserva 20 anos que elabora Jose Mº da Fonseca, con moscatel roxo, esa uva en vías de extinción. Esos sabores son inenarrables. ¿Qué me estáis diciendo? Ah, que no lo podéis encontrar. Pues conformaros con Alambre, también de la misma casa, también con 20 años. ¡Que dulzura tan fina, nada empalagosa, para acabar una degustación maravillosa! Bueno, adiós, me voy a la cama, preguntaré a Morfeo si en el Olimpo tienen vinos parecidos a los de Portugal.

El Factor Humano

•23 noviembre 2009 • 1 comentario

(Dedicado a los amigos que me invitan a espléndidas catas, única forma de probar vinos míticos e inalcanzables. Gracias, muchas gracias Carlos y David)

Durante muchos, muchos años se valoró excesivamente en España la forma tradicional de elaboración, la costumbre secular del agricultor. “Siempre se hizo así”… Y así nos lució el pelo. Especialmente en ciertas zonas, y todavía ocurre en la actualidad, se busca el vino de cosechero, “sin química”, sin ningún tipo de aditiva y, por lo tanto, sin técnica. Y esos vinos, que debían beberse rápidamente, antes de convertirse en intragables, ni podían viajar, (se “revolvían”) ni admitían mejora con su reposo en botella, ni nada de nada.

Menos mal que esas nefastas, casi mejor nefandas costumbres están en proceso de extinción. El gran salto adelante de nuestra viticultura se debe casi en exclusiva a una nueva generación de jóvenes técnicos, de brillantes enólogos, que han aprendido como realizar la selección de uvas, su tratamiento adecuado, las fermentaciones controladas, etc. Hoy vamos a dar un pequeño repaso al Top Five, los cinco más destacados artífices de la revolución vinícola española desde el subjetivo punto de vista del Búho.

L'Ermita Álvaro Palacios, premiado en Stuttgart (Alemania) como mejor joven Winemaker del 2008 por un jurado internacional, que valoró lo que ya sabíamos en España desde hace años, unos vinos llenos de carácter y singularidad que van desde los míticos e inalcanzables Clos Dofí y L’Ermita (en su momento el vino más caro de España) del Priorato hasta los actuales vinos que elabora en el Bierzo, unos sencillos y accesibles, Pétalos del Bierzo y Corullón y otros de más enjundia: San Martín, Las Lamas, La Faraona y Moncerbal. Son experimentos realizados con cepas muy viejas y cantidades ridículas, salvo en los precios, entre 100 y 300 €. Por ejemplo, del más caro, La Faraona, se hacen apenas dos barricas, quinientas y pico botellas. De los otros, algo más, entre mil y dos mil y pico botellas.

Benjamín Romeo, que fue durante 15 años el enólogo de Artadi, artífice de sus éxitos (Grandes Añadas, Pagos Viejos y Viña El Pisón) está ahora en la cima del mundo después de que Robert Parker calificara durante dos años consecutivos a su vino emblemático Contador con 100 puntos. Ya eran pocas y difíciles de encontrar las botellas que elaboraba, unas 1.500, pero ahora es prácticamente imposible, además de haber duplicado su precio. El vino recibe todos los cuidados del mundo, uvas de 80 años, recogida manual por la noche para que esté a baja temperatura, selección de los racimos, etc., así que entre la técnica de Benjamín, estos cuidados y la materia prima no es extraño que se alcancen tal altas cotas de excelencia.

Marcos Eguren es otro de los genios que han llevado los vinos españoles a unas posiciones de privilegio, a codearse con los Master del Universo. Como un Rey Midas de la actualidad todo lo que toca se convierte en oro. ¿Cómo es posible elaborar vinos como Numanthia o Termanthia,  (otro con 100 puntos Parker) en Toro, donde esos maravillosos taninos dulces dejan la boca del catador siempre con ganas de repetir o extrae de la tempranillo peludo esa esencia que es el Señorío de San Vicente. Pero es que además elabora El Puntido y Sierra Cantabria Colección Privada y El Bosque y Amancio y La Nieta. El Búho ha catado todos estos vinos y elegir uno es como decir a que hijo quieres más. Mientras otros dedican todo su esfuerzo a conseguir un vino espléndido, Marcos puede hacer una docena. En fin, también Maradona era capaz de dar vueltas y vueltas al campo sin que la pelota tocase el suelo.

Mariano García es tal vez uno de los grandes, ya no a nivel nacional sino internacional.  Tal vez su caso no tiene mérito. Al fin y al cabo nació en la finca de Vega-Sicilia, ya que su padre trabajaba allí. Después de ser el enólogo de uno de los mejores vinos del mundo durante 30 años decidió volar sólo y como muestra de su trabajo ahí están primero Mauro, Vendimia Seleccionada y Terreus. Luego empezó a extenderse por la geografía nacional, desembarca en Toro y elabora San Román, espléndido vino, compitiendo en la Champion’s League de los vinos de esa D.O. con los Numanthia y Pintia o los Bienvenida El Palo. Luego con sus hijos y César Muñoz logran otro exitazo, Leda Viñas Viejas. Y como Eguren no tiene límite, así que triunfa con Aalto y Aalto PS en la Ribera del Duero de nuevo.

Miguel Angel de Gregorio también se crió en una bodega, ya que su padre se encargaba de los viñedos de Marqués de Murrieta. Ingeniero agrónomo y enólogo, Miguel Angel revolucionó el mundo tradicional del vino en La Rioja, ya que cuestionó la clasificación de los vinos de calidad en crianzas, reservas y grandes reservas. Con toda la razón del mundo expresa que un gran reserva se puede elaborar con un vino impresentable siempre que cumpla los plazos reglamentarios de estancia en barrica y reposo en botella y utilice los tipos de uva autorizados por el Consejo Regulador. Así que empezó a elaborar vinos de gran calidad que no tenían el paraguas de reserva o gran reserva en la contraetiqueta. El Búho había probado en muchas ocasiones Finca Allende, 250.000 botellas anuales de un muy digno vino de crianza y en una cata dirigida por Miguel Angel tuvo la inmensa suerte de catar sus dos espléndidos vinos Calvario y Aurus. Gran expresividad, aromas profundos y una madera de altísima calidad bien ensamblada producen una orgía de los sentidos. Sólo 7.500 botellas del primero y apenas 5.000 o 6.000 del segundo convierten en privilegiados a los que consiguen probar estos vinos.

Estos enólogos y otros muchos que aprendieron con ellos o en las ocho universidades españolas que imparten Enología o en la tradicional Universidad de Burdeos son los que han conseguido que los españoles podamos sentirnos orgullosos de nuestros vinos.

¡Hasta pronto, amigos de la noche y el vino!

Vinos Grandes, Precios Pequeños

•15 noviembre 2009 • 2 comentarios

(Dedicado a Juan Arana, aragonés generoso, que como los Reyes Magos trae presentes inesperados por Navidad)

Es el mes último del año la época del despilfarro, de los gastos excesivos, de los regalos, ahora duplicados entre la anglosajona costumbre de Papa Noel y la española tradición de los Reyes Magos, por aquello de que los niños y no tan niños de la familia no se vayan a traumatizar si se levantan y no encuentran sus deseos cumplidos e incluso acrecentados en esta sociedad excesiva del consumo inapetente.

Dos VictoriasEs, por ello, un buen momento para equilibrar nuestra balanza de pagos. Si los alimentos con que celebramos estas fechas están por las nubes y especialmente, si no hemos sido previsores comprando con antelación suficiente lo que no es perecedero, podemos compensar ese gasto con el ahorro que nos producirá la compra de grandes vinos, pero a un precio pequeño, pongamos menos de 10€ por botella. Y, desde luego, hablamos de vinos de alta calidad, con los que podremos presumir en nuestra mesa en estas fechas en las que invitamos a nuestros queridos cuñados y cuñadas, tías y sobrinos,  suegras y consuegros, etc. y queremos quedar como reyes. Es también importante que, como la mujer del César, el vino no sólo sea bueno, sino que además lo parezca, que esté bien vestido, que sea una botella que destile clase por los cuatro costados.

José ParienteVeamos, pues, que podemos ofrecer a nuestros invitados en las comidas o cenas de Nochebuena, Navidad, Fin de Año o Reyes. José Pariente es un blanco 100% verdejo, elaborado por Bodegas y Viñas Dos Victorias de la D.O. Rueda. Esta bodega, creada en 1998 por Victoria Pariente y Victoria Benavides, (de ahí su nombre), no solo elabora vinos muy cuidados de Rueda, sino que también tiene una marca, Elías Mora, que pertenece a la D.O. Toro, tan merecidamente de moda en la actualidad. Este blanco, por unos módicos 8€ nos abre todo su abanico aromático, de heno, de cítricos y un leve amargor en su largo postgusto. Qué maravilla beber este vino con ese hermoso color amarillo pálido, paradigma de la frescura de la variedad y con la acidez justa. Sólo hay que tener el cuidado de servirlo a la temperatura adecuada, entre 6º y 8º.

Agustí Torelló MataUn poco más frío, entre 4º y 6º debe beberse un cava, como Agustí Torelló Mata, bodega a la que ya hacíamos referencia el post anterior por su impresionante Kripta. En este caso, estamos hablando del Reserva, un Brut perfectamente estructurado, que sabe sacar provecho de la crianza por el método champenoise y que aúna la fruta con la acidez adecuada, realzando esa frescura y esos toques a almendra. ¡Vaya lujo un cava de tal calidad por un precio sobre los 8 o 9€!

SémelePasemos ya a los tintos, aquí tenemos mucho donde escoger, pero con las premisas ya citadas nos ceñiremos a tres, a saber, un Ribera del Duero, un Calatayud y un Vino de la Tierra de Castilla-La Mancha. De la vieja tierra castellana, junto a nuestro gran río vinícola, nuestro río de oro, el Duero, destacamos el Sémele, de la bodega Montebaco. Esta bodega, que elabora espléndidos vinos a precios muy contenidos para lo que se estila en la zona, tiene el secreto de la piedra filosofal. ¿Y cómo convierte la piedra en oro, la uva en ese maravilloso crianza donde los aromas potentes de la tinto fino, (con un 10% de merlot), se funden con la madera produciendo un vino de gran expresión frutal? Amigos, os revelaré su bien guardado secreto; se llama César Muñoz, enólogo de la casa, genial creador de Leda Viñas Viejas o de César Príncipe en Cigales. Estamos, pues, hablando de palabras mayores. Y que bien puesto el nombre, Sémele, madre de Dionisos, el equivalente griego del Baco romano. Recordar la leyenda, cuando murió la diosa, víctima de un rayo de Zeus, todavía no había nacido Dionisos, así que el gran dios del Olimpo se implantó el feto en una pierna de la que nació el Dios del vino más tarde. ¡Y con estos antecedentes familiares este vino anda por los 7 euros de vellón!

Baltasar Gracián Garnacha Viñas ViejasDe Calatayud viene el Baltasar Gracián Garnacha Viñas Viejas de la Cooperativa San Alejandro, un vino del que Robert Parker, el gran gurú americano del vino ha dicho que es el mayor descubrimiento de toda su carrera como catador y que calificó con 95 puntos sobre 100. Un vino procedente de viñas con más de 75 años y que apenas cuesta 7€, pero que vale mucho más. Ese color cereza picota, ese aroma intenso, esos taninos maduros y dulces, esa fruta negra, esa garnacha, esa madera de roble tan bien integrada, ese…, pero como puede tener ese precio. La Cooperativa San Alejandro sí que merece el calificativo de ONG y no otras que presumen de ello.

Los AljibesY de Castilla-La Mancha, de Albacete para ser precisos, viene nuestro tercer tinto, de la nueva bodega Los Aljibes. Los Vinos de la Tierra, gracias a una legislación que no impone tantas condiciones como en otras zonas de mayor tradición vinícola y a las nuevas técnicas y los grandes enólogos que hay en nuestro país, están produciendo grandes vinos que no tienen nada que envidiar a los de de toda la vida. Los Aljibes es una bodega modelo que ha sabido conjugar la plantación de uvas foráneas como syrah, cabernet sauvignon, cabernet franc, merlot o petit verdot con variedades nacionales como tempranillo o garnacha. Su vino estrella es Los Aljibes Syrah, pero se nos va de precio, hablaremos de él en otra ocasión. Ahora, el vino que nos interesa es Los Aljibes, una mezcla de uvas seleccionadas de las cepas más viejas de Cabernet Sauvignon, Merlot y Cabernet Franc que dan como resultado un vino espectacular, como su envase, esa botella de hombros anchos, que muestra el mismo poderío que su interior. De color muy  intenso, fruta negra bien ensamblada con la madera, muy especiado. En la boca los taninos dulces muestran la nobleza de su origen y su postgusto alarga casi indefinidamente el placer de la cata. Otro vino fantástico que se mueve por los 8€.

Se nos acabó el tiempo y el espacio, pero el Búho volverá a este tema dentro de unas semanas para ayudaros a subir la cuesta de enero con nuevas propuestas que vienen de todos los confines de la vieja piel de toro.

¡Felices Fiestas y un Próspero Año 2010!

Mi querido sibarita

•7 noviembre 2009 • 2 comentarios

Sibarita: (Del lat. Sybarīta, y este del gr. συβαρίτης, de Σύβαρις, Síbaris, ciudad del golfo de Tarento, en Italia, célebre por la riqueza y el refinamiento de sus habitantes).
1. adj. Dicho de una persona: Que se trata con mucho regalo y refinamiento.
2. adj. Natural de Síbaris.
3. adj. Perteneciente o relativo a esta ciudad de la Italia antigua.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

DV004-01En la actualidad, el término sibarita está dotado a menudo de una connotación negativa, como hace Wikipedia, que asigna a los sibaritas una arrogancia ostentosa, presuntuosa, petulante y reservando este estatus a personas de elevado poder adquisitivo. Según la Real Academia Española, queda claro que la definición de sibarita es aquella persona que se trata con mucho regalo y refinamiento, es decir, la que sabe que, ya que la vida es corta, debe procurar disfrutarla todo lo posible. El Búho, siempre sabio, quiere reivindicar el verdadero significado del término y para ello os va a explicar cómo, de qué manera, por qué pequeños detalles se conoce a un auténtico y verdadero sibarita, distinguiéndolo así de los esnobs con los que a veces es confundido.

Supongamos, por ejemplo, que tenemos la suerte de comer con nuestro querido sibarita. Éste (o ésta, ya que el sexo del sibarita es como el sexo de los ángeles) nos guiará a lo largo de nuestro periplo, indicándonos y asesorándonos no sólo con lo que debemos comer y beber, si no que, además, nos hará comprender por qué es mejor una elección que otra. También nos hará ver las aristas ocultas, las facetas que nosotros no podríamos ver sin su intervención. Con ello, conseguiremos el valor añadido, la cadena de valor que dicen ahora los ejecutivos agresivos, aumentar el goce, disfrutar de un producto de la misma forma en que los guías de un museo nos enseñan las obras maestras de los artistas colocando cada una de ellas en su contexto histórico, social, etc., para poder apreciar aquello que sin esa preparación nunca acertaríamos a ver.

Vermouth PerucciYa antes de iniciar nuestra comida empieza el sibarita con su trabajo. Cuando en la barra del bar de la entrada del restaurante, el camarero nos ofrece un vermú de aperitivo y pretende servirnos el más anunciado o un anónimo solera casero, rápidamente interviene y pide para todos un tinto Gran Reserva Vermouth Perucchi, que desde 150 años elabora Montana-Perucchi, S.A. en unas instalaciones ubicadas en la calle Ripollès de Barcelona, equipadas con calderas, toneles y prensas que se han conservado y utilizado desde mediados del siglo XIX.

Augustus Perucchi fue el creador del primer vermú elaborado en España, fruto de una compleja mezcla artesanal de vinos, mistelas, hierbas, plantas y raíces y es suministrador de la Casa Real Española. Por lo tanto, sea uno monárquico o republicano, si es digno de la Real Casa también es digno de nosotros. En este vermú de sabor peculiar, complejo podemos reconocer la sabiduría concentrada que atesora. Gran Reserva Vermouth PerucchiEmpezamos a entrever como el verdadero sibarita, consciente de su condición, procura mejorar las experiencias de su entorno, de sus amigos y familiares, alegrando así su existencia.

Una vez en la mesa, cuando empezamos nuestra comida con un sabroso marisco, por ejemplo, unas ostras de Arcade, para seguir con una espléndida merluza del pincho, rulada en la hermosa villa asturiana de Cudillero y solicitamos su ayuda para encontrar el vino adecuado, nos sorprende al aconsejarnos un Kripta de Agustí Torelló Mata, un cava artesanal que une el más hermoso continente con el espléndido contenido, un Brut Nature Gran Reserva, con el coupage clásico de los cavas catalanes, 45% macabeo, 23% xarel.lo y 32% parellada, pero que en este caso proceden de viñedos de más de 50 años y, elaborado a mano de principio a fin, nos da el placer de contemplar ese color amarillo pálido brillante, esas burbujas sin fin, saliendo de la nada para morir en la superficie, ese aroma donde se mezcla un carácter frutal con algunas notas de levadura, de panadería y que al paso por boca demuestra su gran estructura y su elegancia innata. KryptaAhora comprendemos por qué un Brut Nature debe beberse al principio de la comida o con el plato principal, pero no debe ser desperdiciado al final de la comida, con los postres donde no congenia de la misma manera. Y también admiramos la hermosa botella en forma de ánfora que diseñó el escultor y pintor Rafael Bartolozzi, que deleita nuestra vista y acrecienta así el placer causado por este vino.

No nos queda mucho espacio, así que hoy pasaremos directamente al postre, un coulant de chocolate, producto que Hernán Cortés trajo a Europa, admirado por el xocolatl consumido por los aztecas y que mejoró al añadirle azúcar y vainilla consiguiendo así su popularización, lo que no había conseguido Colón que introdujo el cacao en la corte de los Reyes Católicos y no tuvo éxito con el chocolate por ser amargo y picante, como nos cuenta Chantal Coady en su “Chocolate. Manual para sibaritas”. VenerablePara acompañar al coulant nuestro sibarita nos apunta que nada mejor que un Jerez, un Venerable de la bodega Pedro Domecq, elaborado con soleras fundadas en 1902, con uvas de Pedro Ximénez, que son expuestas al sol hasta que se pasifican, prensan y envejecen un mínimo de 30 años, por lo que tienen la categoría VORS (del latín Vinum Optimum Rare Signatum que coincide con el inglés Very Old Rare Sherry). El color caoba oscurísimo, su aroma a pasas, su enorme densidad, la dulzura espléndida hace de la cata de este vino de postre una experiencia inolvidable. Además, su persistencia es tal que parece no tener fin. Recordemos que el chocolate quita las depresiones y una copa de Venerable las ahuyenta definitivamente.

Amigas y amigos, cómo podría expresar lo agradable que es estar sentado en la mesa con la compañía de nuestro querido sibarita, que sabe la palabra precisa, el dato curioso, la anécdota divertida, la cita culta, que, en suma, nos hace pasar una velada inolvidable. El sibarita, a modo de un ilustrado del XVIII, eleva nuestro nivel cultural, incrementa nuestros conocimientos, hace por nosotros mucho más que una medicina tradicional y todo ello a cambio de una simple invitación.

Venerable VORSQueridos lectores de “El Búho Sibarita” espero que hayáis comprendido que nuestro querido sibarita no es una persona que se conforma con disfrutar sino que necesita también que disfruten todos los que le acompañan. Y también quería deciros que ser sibarita no es caro, lo caro es tener un amigo sibarita. Pero recordar que más caro es no tenerlo, ya que entonces os perderéis lo mejor de la vida y eso no tiene precio.

Brindis

•2 noviembre 2009 • Dejar un comentario

“¡Ah! ¡Disfrutemos! La copa y el canto y la risa embellecen la noche”

(Giuseppe Verdi, La Traviata, “Libiamo ne’ lieti calici”)

Seguramente no hay un brindis más famoso en la historia de la música que el aria “Libiamo ne’ lieti calici”, perteneciente al Acto I de “La Traviata” de Verdi. La TraviataDicen que las buenas películas deben empezar de manera fulgurante, atrayendo la atención del espectador y no dejarle descansar durante el resto de la proyección, manteniéndole siempre atento. Pues lo que está claro es que esta ópera cumple todos los requisitos anteriores. Después del Preludio Sinfónico con el que se inicia, tan conocido por todos los noctámbulos, desde que lo popularizó como sintonía el programa de la Cadena SER “Hablar por hablar”, compañero fiel de los amantes de la noche, se llega casi inmediatamente al citado brindis, del que tenemos versiones a cual más espléndidas donde Violeta es interpretada por María Callas, Montserrat Caballé, Renata Scotto o Angela Gheorghiu y Alfredo por Giuseppe Di Stefano, Carlo Bergonzi, Plácido Domingo, Alfredo Kraus o Luciano Pavarotti. Escoger entre ellas es como decir a qué hijo prefieres. Y después todavía están por llegar arias espectaculares. Pero de ellas puede que hablemos otro día.

Dicen algunos desconocedores de la ópera que ésta es aburrida y sin embargo, incluso para esos malinformados, existen en ellas risas y alegrías inenarrables. ErnaniEl Búho quiere mostraros hoy sólo los brindis, esos momentos de dicha donde los corazones laten al unísono y todos se sienten hermanos por un instante. No hace falta rebuscar mucho, sin abandonar a Verdi, escuchemos el Acto I, escena primera, de Ernani, cuando el Coro canta Evviva! Beviam! Beviam!”, es decir: ¡Viva! ¡Bebamos! ¡Bebamos! ¡Busquemos en el vino algún placer! ¿Qué le resta al bandido, por todos rehuido, si le falta la bebida? Por lo visto, el vino es una bebida democrática, al alcance de todos, incluso de los desheredados de la fortuna.

Dejemos un poco a Giuseppe Verdi, ese superhombre, de larga vida, creador de canciones y arias que todos llevamos dentro de nuestro corazón, ¿quién no ha cantado a solas o en compañía, “La donna é mobile” de “Rigoletto”? y recordemos una pequeña obra maestra de Mascagni,

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Cavalleria Rusticana

Cavalleria Rusticana”, tan breve que se solía representar conjuntamente con “I Pagliacci” de Leoncavallo, como si fuera una sesión doble de cine de barrio. En este drama siciliano de amores e infidelidades, tal vez la primera ópera verista, donde los protagonistas dejan de pertenecer a la nobleza y son personajes más parecidos a la realidad, justo después del famoso “Intermezzo”, dentro del tema “A casa, a casa, amici, ove ci aspettano”, escuchamos absortos el famoso brindis “Viva el vino spumeggiante,…”, que en castellano y más completo dice “Viva el vino espumeante, resplandeciente en el vaso, como la sonrisa de los enamorados; ¡dulcemente infunde alegría!”. Ya sabéis, a casa, a casa, amigos, donde si nos espera un burbujeante vino de Asti Classico, elaborado en el noroeste italiano siguiendo el método champenoise, inventado por ese benefactor de la humanidad, llamado Don Perignon, que debía tener dedicada una plaza en cada ciudad o villa de este planeta, podremos brindar en familia o con nuestros invitados, admirando como ascienden inagotablemente las burbujas, surgiendo de las profundidades de nuestra copa, liberando esos aromas característicos de la uva moscatel de la zona, (moscazo d’Asti), dulce y fresco, antes de sentir ese agradable cosquilleo al entrar en nuestra boca y alcanzar el gas nuestra nariz. Fué Baudelaire el que dijo: ”Una noche, el alma del vino danzaba en las botellas”.

Operas de VerdiComo nada escapa a la mirada del Búho no podemos olvidar el famoso brindis de “L’Elisir d’Amore”, de Donizetti, al principio del segundo acto, con el coro cantando “Cantiamo, facciam brindisi”. Sí, amigos cantemos, hagamos un brindis a los esposos o a quien cuadre, que no nos falte ese maravilloso elixir del título, que como se detalla en el acto anterior, en realidad se trata de un estupendo Burdeos. Pero donde Donizetti riza el rizo es en “Lucrezia Borgia”,  cuando en el Acto II, escena segunda, en el tema “Viva il Madera”, que describe los brindis en la cena servida por la princesa Negroni se lanzan vivas no sólo al Madeira, sino también al vino del Rhin, que calienta y anima, al de Chipre del que se dice que es el rey,  hasta que finalmente uno de los comensales dice que todos los vinos son buenos. El búho desde luego prefiere los Madeiras, en cualquiera de sus variedades, a saber, malvasía, bual, verdelho o sercial. ¡Qué maravilla disponer de un vino que tiene un tipo adecuado para beber según la hora del día! Mi preferido es el Malmsey Blandy’s.Malmsey Blandy's(Malmsey es el nombre que usan los ingleses para el Malvasía). Su dulzura sin igual, llena de matices, engrandece una sobremesa y hace que las noches se acorten, si tenemos la suerte de poder compartirlo con una buena compañía. ¿Cuál será el secreto de estos vinos, los más longevos del mundo, que mejoran después de estar encerrados hasta un siglo en su botella, como los genios de las mil y un noches?

Incluso Wolfgang Amadeus Mozart, el precoz genio, nacido en Salzburgo, bajo el signo de Acuario, nos canta en el final de “Don Giovanni”, “Già la mensa e preparata”, las excelencias del vino “¡Escancia el vino! ¡Excelente marzimino!”. Este vino del nordeste italiano del Trentino no es hoy tan valorado como un supertoscano, Barolo o Barbaresco, pero en la época de Mozart tenía un cierto aprecio. Y para terminar este viaje por los brindis del bel canto, en “Così Fan Tutte”, es decir, “Así hacen todas”, también de Mozart, en el brindis final, las dos parejas protagonistas nos dicen “¡Choca y bebe! Y en tu vaso, y en el mío quede sumergido cualquier pensamiento, y que no quede memoria alguna del pasado en nuestros corazones”. Esta es nuestra filosofía, vivamos el momento, carpe diam. Pero el día aparece en el cielo y debemos partir, debemos descansar ahora, pues en el reposo encontraremos el aliento para disfrutar de otras noches de fiesta.

Cantos de Sirena

•27 octubre 2009 • Dejar un comentario

Y la nave continuó su camino toda la noche y durante el amanecer”

(Homero, “La Odisea”, Canto II)

En el Canto XII de la Odisea, Circe, la hechicera, le dice a Ulises, que viajaba camino de Ítaca, lo que debe hacer para escuchar el canto de las Sirenas sin caer en sus redes. Debe atarse al mástil de su buque y taponar con cera los oídos de sus compañeros. Cuando al oír complacido la divina voz de las Sirenas pida a éstos que lo suelten, deben amarrarle más fuerte. Pero lo que no nos dice la maravillosa novela de Homero es la situación de la isla de las Sirenas. Sólo sabemos que después de pasar por esa isla y de pagar el doloroso tributo que se cobra la monstruosa Escila con sus seis cabezas y evitar a Caribdis, la que sorbe ruidosamente la negra agua, llega a la isla del Sol.

Pues bien, mis queridos lectores, el noctámbulo de Duermevela tras arduos estudios ha averiguado la situación de la MindeloIsla de las Sirenas y va a compartir con vosotros ese secreto. No cabe duda de que Homero se refería a las Islas Canarias cuando hablaba de la isla del Sol, donde pastaba el rebaño de Helios y de que la Isla de las Sirenas se encuentra en el archipiélago de las Azores. Sí, amigos y amigas, el melodioso canto de las Sirenas que todavía hoy puede escucharse, el que hacía encaminarse a una muerte segura a los navegantes de la antigüedad es el sonido de las mornas y coladeras, las canciones tradicionales caboverdianas, que durante tantos y tantos años se han escuchado en los viejos bares de Mindelo, en su Praça Nova, donde marineros, pocos turistas y algún antiguo colonizador portugués, sentados en duras sillas de madera, envueltos en una atmósfera impenetrable de humo de varias generaciones, cultivan el viejo arte de la conversación mientras apagan su sed con la tradicional groge, un tipo de cachaça o comen la “cachupa rica”, especie de feijoada. No queda, pues, duda alguna de que la isla de las Sirenas es la llamada hoy Isla de São Vicente. Las mornas, tan enraizadas en el alma de los caboverdianas, cultivan la saudade, herencia del pasado portugués, en tanto que las coladeras están llenas de la alegría de vivir característica de los africanos.

Dos eran las Sirenas que hacían estrellarse y hundirse a los barcos que navegaban por esas procelosas aguas. Muchos deben ser los que se encuentran amontonados en el fondo de la Baia do Porto Grande, antiguo cráter volcánico, que da a Mindelo esa belleza inigualable. Hemos localizado sin duda a la heredera de esas voces que hacían perder el sentido a aquéllos que no habían tomado las precauciones de Ulises. Se trata de la sin par Cesaria Evora, la cCesaria Evoraantante de los pies desnudos.

Cesaria, que vivió siempre una vida independiente, libre, cantando hasta la madrugada, durmiendo de día, bebiendo la vida en grandes vasos, tal como venía, sin poder endulzar su amargor, fue descubierta para los europeos en el año 1988, cuando publicó en Francia su disco “La Diva aux pieds nus”. Dos años más tarde sale al mercado “Distino di Bilita”, más mornas acústicas y coladeras electrónicas. Pero es en 1992, ese año señalado, cinco siglos después del descubrimiento de América, cuando “Miss Perfumado” bate todos los registros y las canciones que hacen maravillosas las dulces noches de Mindelo se descubren en el viejo continente. Después “Sodade”, 1994, no hace más que confirmar que la voz de las Sirenas tiene hoy en día una digna sucesora. Vienen luego las giras por el mundo entero, Brasil y Estados Unidos, Europa y Asia. Y nuevas grabaciones para satisfacer a sus seguidores. Desde “Cesaria” y “Cabo Verde” hasta “Voz d’Amor” o el reciente “Rogamar”, pasando por “Café Atlántico” o “São Vicente de Longe”. Es una diva de la canción, después de haber bebido la hiel ahora degusta la miel de la vida, triunfando en todo el orbe.

En Gijón, en el Teatro Jovellanos, este noctámbulo tiene la fortuna de escuchar esa voz especial, cálida, que nos embriaga y nos hace viajar hasta las lejanas islas de Cabo Verde. Vemos como se pasea por el escenario con su Cardhucigarrillo, rodeada de ese halo misterioso, descalza y con su vaso en la mano. No nos queda otro remedio que pensar que estará bebiendo Cesaria. Indudablemente parece whisky. ¿Será éste el secreto de su voz única? ¿Y qué whisky beberá Cesária? Tal vez sea un single malt, un malta puro, puede que sea un Cardhu, elaborado en las viejas y altas tierras de Escocia, a las orillas de las aguas limpias y cristalinas del río Spey y que tras envejecer 12 años nos presenta su mejor cara, ese aroma levemente frutal, con un toque de madera y humo, maravilloso néctar para paladear esas largas noches de invierno, cuando la lluvia y el viento azotan las ventanas en la oscuridad y el noctámbulo aprovecha para leer las gestas homéricas junto al calor de una chimenea.

O será un viejo whiskey llegado del otro lado del mundo, del pequeño pueblecito de Lynchburg, apenas 361 Jack Danielshabitantes, en el profundo sur de Norteamérica, en el estado de Tennessee, envejecido con carbón vegetal, un bourbon especial, Jack Daniels, que al beberlo reconcilia a uno con la humanidad. Largo es el proceso de elaboración, la residencia en las barricas de arce blanco americano, pero son esos cuidados los que luego nos hacen disfrutar tanto. Su botella tan especial y su etiqueta, blanco sobre negro, se han convertido en iconos de la juventud actual. Los no tan jóvenes nos conformamos con disfrutarlo a pequeños sorbos, en los vasitos arrancados de un antiguo western, sin hielo y a la temperatura ambiente.

LagavulinTal vez, al ver la gran afición de Cesaria por el humo, fuera Lagavulin el whisky que bebía.  Procede del pueblo del mismo nombre, que significa en gaélico: “el agujero donde está el molino”. Nunca podré agradecer lo bastante a mi amigo Eduardo P., Master Of Arts en la cata de un buen whisky, el haber enseñado al noctámbulo el protocolo para poder obtener de un malta todo lo que puede dar. Desde el vaso adecuado, bajo y hermosamente tallado, pero transparente, para poder admirar las irisaciones que deleitan nuestra vista producidas por la fusión de unas piedras de hielo y un golpe de agua lo más cristalina posible, aunque la ideal sea la de la orilla sur del islote de Islay’s, junto a las ruinas del castillo de Dunyvaig, donde la tranquilidad y el sosiego son una forma de vida. Este Lagavulin, con ese sabor especial a turba, con sus 16 años de envejecimiento, ambrosía pura, nos hace olvidar como la raza humana se empeña en autodestruirse en vez de apreciar los grandes placeres de la vida: un buen amigo o amiga, una conversación interesante, la música de una Sirena, un buen whisky en la mano y la compañía de la noche que nunca deja de acudir cuando el sol se retira a descansar.

Fados Nuevos y Vinos Viejos

•20 octubre 2009 • Dejar un comentario

“De noite é sempre tan cedo” (Mafalda Arnauth, “Há noite aquí”)

Un buen noctámbulo jamás tiene prisa por retirarse. Para él siempre es temprano. La noche es el estado superior del día al que sigue y es el momento en el que la selección natural de la especie ya ha elegido a los mejores. Como dice Dulce Pontes (No teu Poema): “O riso e a voz refeita à luz do dia”. Es ese momento mágico donde fluyen las confidencias y cualquier cosa es posible. Pero dentro de la noche también hay clases.

Fados 1Al principio, uno se conforma con esos lugares donde hay música alta, incluso estridente, donde lo más importante son los amigos, y una copa de cualquier brebaje que lleve alcohol, pero con los años, la experiencia nos lleva a buscar la calidad, el perfume en frasco pequeño, la esencia, en fin. ¿Y cuál es, pues, la esencia a la que debe aspirar el buen noctámbulo?

En primer lugar, la música en vivo, no en conserva, con sentimiento en cada nota, sólo para aquellos que son capaces de apreciar todo el desgarro de la vida en una palabra. Es decir, el “fado”. En segundo lugar, una copa de un vino que mejore con los años, que con un siglo sea una maravilla. Que sólo se coseche los años en que la naturaleza se alíe con el hombre para dar lo mejor de sí. O sea, un “Vintage Port”, el vino de Oporto en su máxima expresión.

Es bien cierto que para escuchar fados uno debe viajar a Lisboa (lo que hacemos los adictos al menos una vez al año), y durante el resto del tiempo sólo algún recital aislado ofrecido por entidades culturales más bien escasas nos puede servir para disminuir el síndrome de abstinencia de aquellos que estamos enganchados.

No nos queda entonces otro remedio que cuando sintamos la llamada del licántropo, bien de noche, encender unas velas, rebuscar un buen disco, abrir una botella de Oporto y sentarnos a escuchar los ecos de la noche, “onde o que é fado acontece”, mientras con lentitud paladeamos ese vino, del que se ha dicho: “Todos los vinos serían Oportos,… si pudieran”.

Pero así como no se debe malograr un gran Vega-Sicilia con una ensalada avinagrada o un afrutado Albariño con unFados 2tierno cordero, tampoco se puede beber cualquier Oporto con cualquier fadista. Debemos pues escoger adecuadamente nuestra música y nuestro vino para que se produzca la sinergia que consiga extraer lo mejor de cada parte.

Veamos ya cómo podemos disfrutar de una mágica noche casando fado y oporto, rebuscando entre las aspirantes a sucesora de Amalia, misión imposible, y entre los embotelladores del vino portugués para intentar ese milagro que a diario se celebra en los viejos barrios lisboetas, en las maravillosas casas de fado.

Aunque la noche no tenga fin es mucho lo que vamos a escuchar. Empecemos sin tardanza. Podemos elegir en primer lugar a Mísia, ibérica perfecta, hija de portugués y catalana, si tenemos ese punto de osadía imprescindible. Espléndida voz y mejor selección de temas. Ya suena el renovador “Liberdades poéticas”, (Fado, 1993). Después seguimos con una maravilla Misiacomo “Vivendo Sem Mim” (Ritual, 2001). Y para beber no hay duda. Si Mísia es realmente elitista, en el mejor sentido de la palabra, ¿qué podemos encontrar más selecto que Quinta do Noval Vintage Nacional de 1994? Este vino mítico, realizado con uvas que jamás sufrieron el cruel ataque de la filoxera, alcanzó ese año sus más altos registros. A veces, no se consigue en la corta vida de un humano disfrutar de sensaciones como las que producen Mísia y Noval Nacional juntos.

Pero ya que estamos bebiendo la añada del 94 probemos ahora un Taylor de ese año, que alcanzó lo inalcanzable, 100 sobre 100 para Wine Spectator, la revista americana que pone y quita reyes del trono del vino. Dios mío, qué vino. Casi negro de color, poderoso en boca, con aromas que jamás se acaban. Ese elegante bouquet y esas moras y ciruelas y chocolate. Un portento. ¿Quién puede acompañarnos con la categoría suficiente para compartir la escena como protagonista yDulce dar la talla? No hay duda, la voz inigualable de Dulce Pontes, que bebió de las fuentes de Zeca Afonso y de Amalia, con su “Canção do Mar”, (Lágrimas, 1993) para seguir luego con “Fado-Mãe”, (O Primeiro Canto, 1999), compuesto por ella misma, y terminar con “Fado da Sina”, (A Brisa Do Coração, 1995), homenaje a la sin par Hermínia Silva, que llegó a disputar a Amalia la corona del fado.

Pero es hora de dar un salto en el tiempo y en el espacio y escuchar a Cristina Branco, nacida en Ribatejo, pero nacida para el fado en Holanda, país con el que tiene una especial relación. Oigamos primero “Ha Palavras Que Nos Beijam”, (Murmúrios, 1999), que suena tan amoroso Cristinacomo su título, palabras que nos besan como si tuvieran boca. Después, demos otro salto hasta oir “Disse-te Adeus e Morri”, (Corpo Iluminado, 2001). ¿Puede alguien gustar del fado y no tener este disco? No hay duda del vino para acompañar a Cristina: Niepoort Vintage 1997. Esta firma holandesa produce sólo 500.000 botellas al año de una calidad inigualable. Se dice de ella que es a Oporto lo que Krug a Champagne. El Vintage del 97 alcanzó para Wine Spectator 98 sobre 100, pero a nosotros nos hace alcanzar el cielo en la tierra. ¿Tendrá algo que ver que hoy, abrumados por la nuevas tecnologías, en Niepoort el 40% de las uvas se prensa con los pies? ¿Cómo se consigue esa estructura, esos explosivos aromas a frutos rojos, a frambuesa, chocolate dulce, ese final interminable que permanece en nuestra boca cuando el disco hace tiempo que terminó?

Mafalda Arnauth fué la revelación del año 1999. El disco y la cantante, ambos con el mismo nombre. Fué inmediatamente calificada como la nueva Amalia. Desde luego es una voz que nos atraviesa. PrimeroMafaldaescuchamos “Meus Lindos Olhos”, (Mafalda Arnauth, 1999). ¡Como canta sola, a capella, sin acompañamiento! ¿Para qué se necesita compañía con una voz como ésa? Cuando parece que hemos tocado techo, escuchamos “Bendito Fado, Bendita Gente”, (Encantamento, 2003) y comprobamos que siempre se puede llegar un poco más lejos. No todos, sólo algunos mortales, elegidos por los dioses. También los dioses deben tener algo que ver con el Fonseca Vintage Port de 1985. Negro como las fadistas cuando salen a cantar, perfumado y joven a pesar de su edad. Lo mejor está por venir, pero ¿quién puede esperar 20 años, aunque no sean nada, hasta que alcance su gloriosa madurez? Bebámoslo ahora, ¡carpe diem!, disfrutemos de su bouquet floral, de su fruta en sazón.

MarizaAhora que la noche se acaba, empieza el espectáculo. Mariza, Mariza. Tu nombre me sabe a fado. Es la revolución. ¿No había sido el 25 de abril de 1974? Si es posible, pongamos el deuvedé. A Mariza hay que verla y oírla. Como domina la escena. Ya suena “Loucura”, (Fado Em Mim, 2001). ¡Qué exhibición vocal! Y para acabar la noche una canción llena de sentimiento: “Quando Me Sinto Só”, (Transparente, 2005). Pero cómo nos vamos a sentir sólos si estamos acompañados de un vino tan espectacular como nuestra cantante, Quinta do Vesubio Vintage del 94. Otra vez el 94, tal vez la mejor cosecha de Oporto Vintage de los últimos 25 años. Un vino delicado pero soberbio, afrutado pero poderoso. Con ese color púrpura digno de un cardenal. ¡Qué vinos produce esta propiedad! Sólo Vintages, sólo lo mejor. ¿Y si el año no fructifica? No se embotella y santas pascuas, como el 93, arruinada por las fuertes lluvias. Desde luego, nunca falta una botella de esta Quinta en mi equipaje a la vuelta de Portugal.

Qué rápida se nos ha pasado la noche, ya empieza a clarear y nos quedan tantas cantantes para escuchar: Aldina Duarte, Ana Moura, Ana Sofía Varela, Ana Laíns, Joana Amendoeira, Katia Guerreiro, etc. y tantos Vintage Port para probar: Burmester, Churchill-Graham, Cockburn, Croft, Dow’s, Ferreira, Graham’s, Kopke, Sandeman, Warre’s, etc. Confiemos como Scherezade en qué los sultanes de Duermevela nos permitan otro día seguir contándoos como se produce esa fusión maravillosa entre una fadista y un oporto.